Una crisis que salió en los medios
Una nota o un conflicto público que ocupa los primeros resultados cada vez que alguien escribe el nombre de la marca.
Cuando alguien busca tu empresa o tu nombre, los primeros resultados de Google y lo que responde una IA son tu reputación online para quien todavía no te conoce. En la gestión de reputación online trabajamos esa primera página con SEO para desplazar lo negativo y con abogados en derecho informático para lo que se puede eliminar.
Una nota o un conflicto público que ocupa los primeros resultados cada vez que alguien escribe el nombre de la marca.
Un problema resuelto hace años que sigue apareciendo primero, como si fuera de hoy.
Publicaciones que afirman cosas falsas, a veces desde perfiles anónimos.
Hay de dos tipos. Las coordinadas o sin relación con una compra real se pueden denunciar; las legítimas hay que responderlas bien.
Conflictos que terminaron en foros, redes o blogs y quedaron asociados al nombre de la empresa.
Lo que aparece al buscar el nombre de una persona termina pegado a la empresa que dirige.
Como agencia de reputación online trabajamos las dos vías a la vez, porque la mayoría de los casos necesita ambas. Una parte del contenido se puede pedir que se elimine; el resto hay que sacarlo de la primera página con resultados propios.
Qué aparece hoy al buscar la marca o el nombre en cada país donde importa, y qué responden los asistentes de IA a las preguntas más probables. Después quedan activas las alertas sobre menciones nuevas, y la primera página se revisa cada mes.
Perfiles, sitios y publicaciones en medios con autoridad, trabajados para ocupar los primeros resultados en lugar de lo negativo. Es lo que mucha gente busca como limpiar la reputación online, y es la vía para lo que no se puede borrar.
Para eliminar reseñas de Google hay que mostrar que incumplen sus políticas; esas se denuncian desde el Perfil de Empresa y, si el caso lo justifica, pasan al equipo legal. Las legítimas se responden con un criterio acordado, en Google y en las otras plataformas donde opinan tus clientes.
Lo lleva el equipo legal. Los abogados en derecho informático evalúan qué se puede pedir que se elimine y lo tramitan ante la plataforma o por la vía que corresponda en cada país, incluidos los pedidos de derecho al olvido en Google y las solicitudes para eliminar información de Google cuando hay datos personales o contenido difamatorio de por medio.
Un caso de reputación online casi nunca se resuelve solo con abogados ni solo con SEO. Por eso cada caso lo llevan en conjunto alguien del equipo legal, con práctica en derecho informático, y un responsable de SEO. El abogado decide qué tiene fundamento para pedir que se elimine y por qué vía. El de SEO arma los resultados propios que van a ocupar el lugar de lo que no se puede borrar. Si el caso es de otro país, el equipo legal coordina con un estudio local.
Parte del equipo trabajó en banca, en Banco Supervielle, donde cada texto público pasaba por las revisiones que exige un sector regulado. Ese hábito lo trajimos a este servicio. El contenido que publicamos para desplazar resultados negativos tiene que ser verdadero y aguantar una lectura atenta, porque un texto que exagera termina siendo la próxima noticia negativa.
Nos cuentas qué pasa y qué esperas, con un acuerdo de confidencialidad de por medio.
Qué se puede eliminar, qué hay que desplazar y en qué orden.
El contenido propio y las solicitudes legales avanzan en paralelo.
La primera página y las respuestas con IA revisadas cada mes.
Es lo que cualquiera encuentra sobre tu empresa o tu nombre cuando busca en internet: los primeros resultados de Google, las reseñas, lo que se publica en medios y redes y, cada vez más, lo que responde un asistente de IA. También se le llama reputación digital o reputación en línea. En una empresa, es la parte de la reputación corporativa que un cliente o un posible socio revisa antes de llamar.
Se empieza por ver qué aparece hoy al buscar la marca y los nombres de los directivos, en cada país donde se vende. Con eso se separa lo que se puede pedir que se elimine, por ley o por las políticas de la plataforma, de lo que hay que desplazar con contenido propio, y las dos vías se trabajan en paralelo. Protegerla es un trabajo continuo. Los perfiles propios tienen que estar completos y al día, las reseñas respondidas, y conviene tener alertas sobre menciones nuevas para ver un problema antes de que llegue a la primera página.
A veces. Lo que infringe la ley o las políticas de una plataforma (difamación, datos personales publicados sin base legal, uso indebido de propiedad intelectual, reseñas que violan las reglas del sitio) se puede pedir que se elimine, y ahí interviene el equipo legal. Quien busca cómo borrar sus datos de internet o eliminar noticias de Google tiene que saber que Google puede quitar un resultado de la búsqueda, pero la publicación sigue en el sitio original mientras ese sitio no la retire. Lo legítimo, como una nota de prensa verdadera o una opinión, no se borra. Con eso se trabaja para que baje de la primera página, que es la que casi todo el mundo mira.
Google solo elimina las reseñas que incumplen sus políticas, por ejemplo las falsas, el spam, las ofensivas o las que escribe alguien con conflicto de interés, como un competidor o un ex empleado. Se denuncian desde el Perfil de Empresa de Google y es Google quien decide si la retira. Una reseña negativa pero legítima no se puede eliminar. Se responde, y esa respuesta también la leen los próximos clientes. En la gestión de reseñas hacemos las dos cosas: denunciamos las que califican y respondemos el resto con un criterio acordado con la empresa.
Es el derecho de una persona a pedir que se supriman, o que dejen de mostrarse en los buscadores, datos personales suyos que son inexactos, ya no son pertinentes o se publicaron sin base legal. En la Unión Europea está reconocido en el RGPD, y Google tiene un formulario propio para pedir desde Europa que ciertos resultados dejen de aparecer al buscar el nombre de una persona. En Latinoamérica depende de la ley de protección de datos de cada país, y el alcance cambia bastante de uno a otro. Estas solicitudes las evalúa y las redacta nuestro equipo legal, con abogados en derecho informático que coordinan con estudios locales cuando el caso es de otro país. No todas prosperan, porque la decisión final es de Google o de la autoridad de protección de datos.
Depende de qué haya y desde cuándo. Un trabajo de reputación lo planteamos en general a doce meses. Si el contenido negativo es reciente o hay poco, algunos cambios en la primera página pueden aparecer antes; si hay años acumulados o notas en medios con mucha autoridad, se usa el año completo. Las vías legales van aparte y sus plazos dependen de la plataforma y del país. Nadie puede garantizar una fecha, y te lo decimos así desde el principio.
Sí. Las respuestas con IA suelen apoyarse en las mismas fuentes que aparecen en la primera página, así que lo que se trabaja en Google tiende a notarse también ahí, aunque no siempre al mismo ritmo. Por eso revisamos las dos cosas por separado.
La primera conversación es confidencial. Después de escucharte te decimos qué se puede eliminar, qué habría que desplazar y cuánto tiempo suele llevar un caso así.
Desde el primer mensaje.
Te escribe un consultor senior del área.