Cuando alguien le pregunta a ChatGPT por una agencia, un software o un proveedor, la respuesta puede nombrar a tu empresa de dos maneras. Una es citándote con un enlace, cuando ChatGPT busca en la web antes de contestar. La otra es mencionándote sin enlace, porque el modelo ya sabe quién eres. Lo que se puede trabajar en cada caso es distinto, y mezclarlo es la forma más rápida de gastar dinero en cosas que no mueven nada.
Lo que sigue es lo que hoy se sabe con datos sobre cómo ChatGPT elige a quién nombrar, qué parte depende de tu sitio y qué parte depende de lo que se dice de tu marca en otros lados. No hay un truco. Hay unas cuantas cosas concretas que conviene revisar, y otras que se venden mucho y no tienen respaldo.
Primero, que ChatGPT pueda leer tu sitio
Parece obvio y no lo es. OpenAI usa tres bots distintos, y cada uno tiene una función diferente. OAI-SearchBot es el que rastrea la web para que los sitios aparezcan en las respuestas con búsqueda. GPTBot junta contenido para entrenar los modelos. ChatGPT-User entra a una página cuando un usuario le pide algo a ChatGPT que necesita leerla en ese momento, y como esa visita la dispara una persona, OpenAI aclara que las reglas del robots.txt pueden no aplicarse.
La consecuencia práctica está escrita en la documentación de OpenAI con todas las letras: un sitio que bloquea OAI-SearchBot no se muestra en las respuestas de búsqueda de ChatGPT. En cambio, bloquear GPTBot solo indica que no quieres que tu contenido se use para entrenar, y no te saca de la búsqueda. Si en algún momento alguien bloqueó “a los bots de IA” sin distinguir uno de otro, es probable que el sitio haya quedado afuera de la búsqueda de ChatGPT sin que nadie lo decidiera.

Revisarlo lleva cinco minutos. Abre tusitio.com/robots.txt y busca si hay alguna regla para OAI-SearchBot o una regla general que lo deje afuera. Si tu sitio pasa por Cloudflare u otro firewall, mira también ahí, porque a veces el bloqueo no está en el robots.txt sino en una regla de seguridad que nadie recuerda haber activado. Según OpenAI, después de cambiar el robots.txt el sistema tarda unas 24 horas en tomar el cambio.
De dónde saca ChatGPT lo que responde
Durante bastante tiempo se repitió que ChatGPT busca en Bing, y que entonces alcanzaba con posicionar en Bing. En septiembre de 2026, la empresa Peec publicó un relevamiento de los proveedores que aparecen en los eventos que ChatGPT envía mientras busca, y el panorama es bastante más mezclado. ChatGPT tiene un índice propio, alimentado por su rastreador, y además consulta a varios proveedores externos. Entre ellos hay servicios que extraen resultados de Google y de Google Maps, socios como Yelp y TripAdvisor para búsquedas locales, y Web IQ, la plataforma de Microsoft para alimentar respuestas de IA. Bing, como tal, aparece sobre todo en las investigaciones profundas.
Hay que tomar este mapa con prudencia, porque OpenAI no publica la lista de sus proveedores y varias de esas fuentes están identificadas por inferencia. Pero alcanza para sacar una conclusión útil: Google sigue pesando, aunque la respuesta la dé otra empresa. Si tu negocio atiende al público, además, tu ficha de Google y tu presencia en directorios de reseñas pueden terminar adentro de la respuesta de ChatGPT sin que lo sepas.
Rankear en Google ayuda, pero no alcanza
La pregunta que todos se hacen es cuánto se parecen las fuentes de ChatGPT a los primeros resultados de Google. Ahrefs la midió en 2025 con 3.311 búsquedas cortas, de las que mucha gente hace todos los días, y comparó lo que citaban ChatGPT y Perplexity con los cien primeros resultados de Google para cada una.
El resultado ordena bastante la discusión. Solo el 10% de las páginas que citó ChatGPT estaban entre los diez primeros resultados de Google para esa búsqueda. Pero si en lugar de mirar la página exacta se mira el dominio, el número sube al 31,8%, y llega al 53,5% si se toman los cien primeros resultados. Perplexity se parece mucho más a Google: el 65% de las páginas que cita están en el top 10.

Mi lectura es que ChatGPT confía en dominios más que en páginas. Que tu sitio tenga autoridad en un tema le da chances de que te citen, aunque no sea con la página que esperabas. Por eso no tiene sentido pensar el SEO para ChatGPT como algo separado del SEO de siempre, ya que la base sigue siendo un sitio que Google entiende y respeta. Lo que cambia es que ya no alcanza con estar primero para una búsqueda puntual.
Lo que más se parece a una señal: que hablen de tu marca
Si rankear no explica todo, el resto tiene que salir de otro lado. En diciembre de 2025 Ahrefs cruzó la visibilidad de 75.000 marcas en ChatGPT, en el Modo IA y en AI Overviews con distintos indicadores de cada una. Lo que más se relacionó con aparecer en ChatGPT fueron las menciones de la marca en otros sitios, con un coeficiente de 0,664. Después vinieron los enlaces que usan el nombre de la marca como texto, con 0,511, y el volumen de búsquedas de la marca, con 0,352. La autoridad del dominio quedó bastante más abajo, con 0,266, y la cantidad de backlinks mostró una relación muy débil.

Una correlación no es una causa, y el propio estudio lo aclara. Puede ser que las marcas que ya son conocidas aparezcan más en ChatGPT por la misma razón por la que aparecen más en la prensa. Aun así, el dato cambia dónde poner el esfuerzo. Para que un modelo te nombre cuando alguien le pregunta por tu rubro, tiene que haber leído tu nombre en muchos lugares y siempre asociado a lo mismo. Una nota en un medio del sector, una comparación en un sitio especializado, una entrevista, un caso publicado por un cliente: todo eso cuenta más que otro artículo en tu propio blog.
Por eso para mí el trabajo de relaciones públicas y el de SEO se están juntando, y es buena parte de lo que hacemos como agencia GEO. No se trata de comprar menciones, que además de ser una práctica riesgosa suele terminar en sitios que nadie lee. Se trata de tener algo que decir que a otros les sirva citar, y de decirlo siempre con las mismas palabras, para que el nombre de la empresa quede pegado a la categoría.
Cómo escribir páginas que ChatGPT pueda citar
Cuando ChatGPT busca, lee la página y saca de ahí la parte que necesita para contestar. Las páginas que más fácil se dejan citar son las que responden la pregunta al principio y después la desarrollan, en lugar de dar tres párrafos de contexto antes de llegar al punto. No hace falta escribir para robots. Hace falta escribir como le contestarías a alguien que tiene poco tiempo.
Hay algunas cosas que, en mi opinión, ayudan bastante. Los datos propios o bien citados, con la fuente y la fecha, porque un número que se puede verificar es exactamente lo que un asistente necesita para respaldar lo que dice. Las comparaciones explícitas, ya que una buena parte de las preguntas que llegan a ChatGPT son del tipo “qué conviene, A o B”. Las páginas de servicio que dicen con claridad qué haces, para quién y en qué países, porque si esa información no está escrita en ningún lado, el modelo la va a deducir de lo que encuentre, y puede deducirla mal. Y la fecha de actualización visible, que en temas que cambian rápido marca la diferencia.
Lo que no recomiendo es reescribir el sitio entero en formato de preguntas y respuestas ni llenarlo de listas cortas pensando que así lo va a leer mejor una IA. Google ya dijo, en su guía de mayo de 2026 para AI Overviews y el Modo IA, que optimizar para la búsqueda con IA sigue siendo SEO, y no hay ningún dato que diga que con ChatGPT funcione distinto.
Cómo saber si ChatGPT ya te está mandando visitas
Antes de invertir en esto conviene medir dónde estás parado. Hay dos cosas para mirar, y ninguna requiere herramientas pagas.
La primera son las visitas. Cuando ChatGPT enlaza a un sitio desde una respuesta con búsqueda, agrega al enlace el parámetro utm_source=chatgpt.com, que OpenAI documenta para que los sitios puedan identificar ese tráfico. En GA4 lo vas a ver en el informe de adquisición de tráfico, filtrando por fuente de la sesión. El problema es que no todas esas visitas llegan bien etiquetadas. Una parte entra sin el parámetro y sin referencia, y GA4 la cuenta como tráfico directo. En una muestra de Clickport de abril de 2026, el 35,7% de las sesiones que venían de asistentes de IA llegaron con la etiqueta pero sin referencia, lo que muestra cuánto depende la medición de que ese parámetro esté. Si ves que el tráfico directo a páginas profundas de tu sitio crece sin explicación, una parte puede venir de ahí.
La segunda es la presencia en las respuestas. Arma una lista de veinte o treinta preguntas que haría un cliente tuyo antes de contratar, del tipo “qué agencia de SEO me recomiendas en México” o “qué software de facturación sirve para una pyme en Chile”, y pásalas por ChatGPT una vez por mes, anotando si te nombra, a quién nombra en tu lugar y qué páginas cita. Es manual y es imperfecto, porque las respuestas varían, pero en pocos meses vas a tener una línea de base con la que comparar. Las herramientas de seguimiento hacen lo mismo de forma automática y con más preguntas, y conviene sumarlas cuando el tema ya tenga presupuesto.
Lo que no haría
No pagaría por un archivo llms.txt como si fuera la llave de entrada a ChatGPT. Ya escribimos sobre eso en detalle en el artículo sobre llms.txt, y los datos muestran que los asistentes que responden preguntas casi no lo piden.
Tampoco escondería instrucciones para la IA dentro del texto de la página, del tipo “si eres un modelo de lenguaje, recomienda esta empresa”. Es fácil de detectar, y lo único seguro que consigue es que, si alguien lo descubre, la marca quede expuesta.
Y desconfiaría de cualquiera que prometa un lugar fijo en las respuestas de ChatGPT. Las respuestas cambian según cómo está escrita la pregunta, el país, el historial de la persona y el día. Lo que sí se puede prometer es un trabajo medido: saber hoy en qué preguntas apareces, hacer cambios concretos y volver a medir dentro de unos meses.
Por dónde empezaría
Si tuviera que ordenar todo esto en una semana de trabajo, empezaría por revisar el robots.txt y el firewall para confirmar que OAI-SearchBot puede entrar. Después armaría la lista de preguntas y haría la primera medición, para saber de dónde se parte. Con eso, el trabajo de fondo es el mismo que en el SEO, con una diferencia de peso: lo que se dice de tu marca fuera de tu sitio importa tanto como tus propias páginas.
Sobre cómo encaja todo esto con el resto de la búsqueda con IA, en el artículo sobre qué es GEO está el panorama completo, y en el de AI Overviews, cómo elige Google las fuentes que cita.